La paz: Estado y proceso estrictamente ligado con los Derechos Humanos     

             La mala convivencia entre actores ciudadanos es evidente y de igual manera es indiscutible  la inseguridad que pueda llegar  a  tener los periodistas en cualquier medio si llegaran a publicar un texto, cuyo contenido no es muy agradable para algún conglomerado económico, empresa o persona. En Colombia existen diferentes entidades que apoyan y regulan estos procesos de amenazas contra los periodistas como la  Fundación para la Libertad de Prensa   el cual promueve la libertad de expresión y el acceso a la información.

La libertad de expresión crea (…) las condiciones necesarias para la protección y promoción de todos los demás derechos humanos. Pero no se ejerce automáticamente; requiere un entorno seguro propicio para el diálogo en el que todos puedan hablar libre y abiertamente, sin temor a represalias”. Al cierre del año de 2013, “en Colombia, 63 de 142 asesinatos de periodistas han prescrito. Esto significa que, después de cumplidos 20 años desde la fecha de los hechos, el Estado no tiene posibilidades legales de condenar a los responsables” explica la FLIP.

Oficina Internacional de los Derechos humanos  Acción Colombia (OIDHACO) le solicita al Gobierno Colombiano que ponga todos los medios para que la justicia colombiana llame a juicio y condene a los responsables de agresiones, amenazas y asesinatos de los periodistas. “La impunidad es uno de los problemas más graves de ese país”, indica Vincent Vallies, portavoz de Oidhaco, “y requiere de una atención inmediata por parte del Estado colombiano”. “Creemos que la Unión Europea debe hacer un llamado de atención pública al Gobierno de Santos porque en Colombia si no se crean las garantías necesarias ni los periodistas ni los líderes sociales, indígenas y campesinos, ni los sindicalistas, ni los defensores de derechos humanos podrán expresarse libremente. Si lo hacen, sobre ellos pende en muchos casos, una condena de muerte”, afirma Vallies. “Una verdadera libertad de prensa, que no solo sea de papel, es fundamental para que la ciudadanía pueda estar bien informada.”

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